Día Uno (Escenas 1-4): TEl ballenero Pequod ha estado en alta mar durante una semana
Bajo cubierta, mientras duerme casi toda la tripulación, el arponero Queequeg reza y despierta a Greenhorn, un hombre solitario y recién iniciado en la caza de ballenas. Amanece y se oye el llamado de “¡Todos a la cubierta!” Mientras la tripulación alza las velas del barco, Starbuck, Stubb y Flask conversan acerca de Ahab, a quien nadie ha visto desde que el barco zarpó de Nantucket.
La tripulación canta de ballenas, de riquezas y del hogar, cuando de repente, aparece el capitán Ahab. Les cuenta de Moby Dick, la ballena blanca que le arrancó una de sus piernas. Luego clava un doblón de oro al mástil y promete dárselo al primer hombre que vea a la ballena. Les explica que es ésta la verdadera razón por estar navegando: recorrer el mundo para encontrar y destruir esta ballena en particular. Su vigoroso llamado de “¡Muerte a Moby Dick!” excita a todos menos al primer oficial, Starbuck, quien en vano habla con Ahab acerca de lo que él ve como un objetivo inútil y una actitud irreverente.
Starbuck instruye a Greenhorn sobre los peligros de la caza de ballenas. Cuando piensa que quizás nunca más volverá a ver a su esposa y a su hijo, le sobrepasa la emoción y ordena a Queequeg que complete la lección. Stubb ve una manada de ballenas, pero Ahab no permite cazar a la ansiosa tripulación porque aún no han encontrado a Moby Dick. Starbuck da órdenes de seguir navegando y manda a Greenhorn al puesto del vigía junto a Queequeg.
Cuando el sol comienza a caer, Ahab observa la estela del barco y lamenta que su obsesión lo priva de poder gozar de la belleza. Para él, todo es angustia. Desde el calcés, Queequeg y Greenhorn contemplan el mundo, mientras Starbuck, sobre cubierta, se lamenta de la locura de Ahab.
Día Dos (Escenas 5-7): Tres meses más tarde
Después de tres meses sin haber cazado una sola ballena, Stubb bromea con Pip, el joven grumete, acerca de los tiburones que rodean el barco. El canto da comienzo a una danza para toda la tripulación, pero las tensiones crecen y estalla una peligrosa pelea por diferencias raciales. Cuando Greenhorn ve de repente una manada de ballenas, Starbuck por fin logra persuadir a Ahab que les permita cazar. Starbuck y Stubb arponean ballenas, pero se vuelca el barco de Flask, y Pip se pierde en el mar.
A bordo del Pequod, están carneando una enorme ballena y destilan el aceite en los hornos encendidos. Flask le informa a Ahab que han comenzado a buscar a Pip, pero Ahab sólo piensa en encontrar a Moby Dick. Mientras carnean la ballena, la tripulación imagina a Pip perdido y luchando en medio del mar. Flask le dice a Starbuck que muchos barriles tienen pérdida de aceite y baja a decirle a Ahab que deben encontrar un puerto para ocuparse de las reparaciones.
Ahab permanece impasible al informe de Starbuck, y sólo puede pensar en la ballena blanca. Cuando Starbuck se niega a retirarse, Ahab toma una pistola y le ordena que se ponga de rodillas. Desde lejos, Greenhorn grita que han encontrado a Pip. Ahab manda a Starbuck que se retire del camarote.
En la cubierta, la tripulación escucha a Greenhorn quien describe cómo Queequeg rescató a Pip. Cuando los hombres regresan a sus labores, Greenhorn le suplica a Starbuck que consiga ayuda para Pip, pero el primer oficial lo ignora. Greenhorn observa cómo funciona la dinámica entre las personas en el barco, y decide hacerse amigo de Queequeg.
Starbuck regresa al camarote de Ahab, donde encuentra dormido al capitán. Levanta la pistola con la cual Ahab lo había amenazado y contempla lo que debe hacer. Si aprieta el gatillo, podrá sobrevivir para volver a ver a su esposa e hijo. Cuando Ahab grita dormido, Starbuck vuelve a colocar la pistola en su lugar y se retira del camarote.
Día Tres (Escenas 1-3): Un año más tarde
Se acerca una enorme tormenta, pero Stubb, Flask y la tripulación cantan una canción alegre sobre el trabajo. Desde su posición en los mástiles, Greenhorn y Queequeg hablan de viajar juntos a su isla de origen. Greenhorn quiere aprender el idioma de Queequeg y escribir acerca de sus aventuras. De repente, Queequeg cae desplomado. La tripulación lo baja y Ahab anuncia que él mismo se hará cargo de la vigilancia desde el tope del mástil.
Bajo cubierta, Queequeg le dice a Greenhorn que está muriendo y le pide que se construya un ataúd para él. Pip entra desde las sombras y canta una elegía, al cual se une Greenhorn.
La enorme tormenta ahora rodea al Pequod. Mientras Ahab canta desafiando a los cielos, rayos y relámpagos envuelven el barco y los mástiles brillan con el Fuego de San Telmo. Ahab exige que los hombres se mantengan en sus puestos, y les promete que la llama blanca es una señal del cielo para guiarlos a la ballena blanca. La tripulación vuelve a sentirse inspirada por el capitán, lo cual aflige a Starbuck.
Día Cuatro (Escenas 4-7): La mañana siguiente
El barco sobrevive la tormenta. Desde lejos, se escucha la voz de Gardiner, capitán del Rachel. Le suplica a Ahab que lo ayude a buscar a su hijo de 12 años que se perdió en la tormenta, pero Ahab se niega. Pip, quien se ha vuelto loco, le grita a Gardiner acerca del niño perdido del Pequod. Pip se corta y mancha con sangre la ropa de Ahab. El capitán ordena que el barco siga su curso, dejando atrás a Gardiner. Mientras bautiza su arpón con la sangre de Pip, Ahab contempla el poder de Dios que destruye tantas vidas.
Abajo cubierta, Greenhorn ve el ataúd recién construido para Queequeg y se detiene a pensar en la locura que parece rodearle.
En la cubierta, Ahab y Starbuck fijan la mirada en el horizonte. Ahab habla de sus cuarenta años en el mar y todo lo que ha dejado atrás. ¿Y por qué? ¿Con qué fin? No tiene respuesta. Pero ve, en los ojos de Starbuck, a un alma humana y esto lo conmueve profundamente. Starbuck aprovecha el momento y trata de convencer a Ahab que deben regresar a las esposas e hijos que los esperan en Nantucket.
Justo cuando parece que Ahab va a ceder, avista a Moby Dick en el horizonte. Se produce un gran alborote y se bajan los barcos para la caza de ballenas. Ahab vuelve a mirar a los ojos a Starbuck y le ordena que se quede a bordo. La tripulación declara su lealtad a Ahab. Durante la caza, Moby Dick destruye dos balleneros en sucesión, ahogando a sus tripulantes. Luego, arremete contra el Pequod, se hunde el barco y mueren todos los que están a bordo. El barco de Ahab sufre un ataque y todos menos el capitán saltan o se caen. Por fin solo con la ballena blanca, Ahab grita y arponea a Moby Dick antes de ser arrastrado al mar.
Epílogo: Muchos días después
Greenhorn, apenas vivo, flota sobre el ataúd de Queequeg; canta suavemente la oración de su amigo perdido. Gardiner lo llama desde lejos, pensando que finalmente ha encontrado a su hijo desaparecido. Pero, se entera que Ahab y toda la tripulación ha perecido, con la excepción de este único sobreviviente.
Translation: Ana Cecilia Martinez