Avanzan los soldados y los pobladores se han refugiado en un bar local. Varias mujeres oran por protección; la aristócrata local, la Marquesa de Birkenfield, está fuera de sí, aterrorizada. Su mayordomo, Hortensio, le suplica que permanezca tranquila y un pueblerino pronto anuncia que los soldados se están retirando.
Aparece Sulpicio, un sargento de las fuerzas liberadoras estadounidenses, seguido poco después por Marie, una huérfana que ha sido extraoficialmente adoptada por el regimiento. El regimiento encontró a Marie cuando era un bebé y la crió con mucho amor. Ella se considera un soldado y ve a cada hombre en el regimiento como a un padre.
Sulpicio pregunta a Marie acerca de un hombre francés con quien se la ha visto, cuando de pronto este jóven, Tonio, es llevado para ser interrogado por sus camaradas, quienes lo sospechan de ser espía. Cuando Marie les dice cómo Tonio la salvó de caer en un precipicio, los hombres brindan por él y Marie canta la canción del regimiento. Los hombres oyen el redoble de tambores convocándolos y llevan con ellos a Tonio, pero él logra evadirlos y vuelve a Marie. Tonio y Marie declaran su amor el uno al otro y se abrazan apasionadamente; en ese momento, regresa Sulpicio. Hortensio y la Marquesa entran mientras los enamorados se alejan del lugar. La Marquesa le dice a Sulpicio que su fallecida hermana había dado luz a un niño. La Marquesa le dice que ella debe llevar a Marie lejos del pueblo y prepararla para lo que le corresponde en su vida. Cuando entra Marie, se le dice que pronto tendrá que ir con su tía recién descubierta. Los soldados entran con un nuevo recluta, Tonio, que se ha unido al regimiento para estar cerca de Marie. Tristemente, Marie anuncia que debe marcharse. La Marquesa la lleva con ella, dejando a los hombres acongojados. Tonio promete seguirla.
En un salón de su chateau, la Marquesa recibe a Sulpicio y le pide que apoye el matrimonio que ella ha concertado para Marie con el Duque de Krackenthorp. Cuando llega Marie, la Marquesa se sienta al piano y le pide cantar una melodía que ha aprendido como parte del intenso aprendizaje propio de una dama. Después de cantar un poco de la florida canción, Sulpicio susurra alguna de las melodías divertidas del regimiento. Marie se lanza a cantar aquéllas, con la Marquesa y Sulpicio cantando junto a ella. Horrorizada por haber sido engañada por estas tonterías, la Marquesa se retira molesta, y Sulpicio le sigue. Marie se siente miserable contemplando su futuro matrimonio, cuando aparecen todos los soldados, incluyendo su amado Tonio. La Marquesa regresa y quiere conocer la identidad del joven. Se mantiene impasible mientras Tonio le relata de su amor por Marie, y anuncia secamente que Marie pronto se casará con otro. Cuando Marie y Tonio se retiran, la Marquesa le confiesa a Sulpicio que Marie es en realidad su hija. Inesperadamente, la Duquesa de Krackenthorp, madre del novio, aparece en la puerta con los otros invitados a la boda, pidiendo conocer a Marie. Sollozando, la joven ahora se compromete a casarse, porque Sulpicio le ha contado el secreto de la Marquesa. Pero los soldados, liderados por Tonio, irrumpen en la habitación para salvarla del matrimonio no deseado. Cuentan la verdadera historia de la improvisada educación de Marie, pero los invitados han visto el encanto de Marie por sí mismos y no les preocupa su pasado. Marie está lista para firmar el contrato de matrimonio, pero la Marquesa de repente cede y le dice que se case con el hombre que ama. Todos, excepto la indignada Duquesa celebran la amistad, la felicidad y el amor.
Translation by Angela Sappia