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ASESINATO EN LA CATEDRAL

Acto I

La Catedral de Canterbury, 2 de Diciembre de 1170

Las Mujeres de Canterbury esperan el arribo de su querido Arzobispo, Thomas Becket, quien está de regreso en Inglaterra después de siete años en el exilio, resultado de amargas disputas con su antiguo protector y amigo, el Rey Enrique II. Las mujeres tienen mal presentimiento, pero nada pueden hacer, y se resignan a esperar y presenciar los acontecimientos.

Mientras tres sacerdotes comentan sobre la lucha de poderes en el país y la larga ausencia de Becket, un heraldo anuncia la inminente llegada del Arzobispo. Al ser consultado si su retorno es una señal de paz o guerra entre la Iglesia y la Corona, el heraldo reconoce que el vaticinio no es muy alentador. Los sacerdotes se preparan para dar la bienvenida al Arzobispo, mientras las mujeres le exhortan que regrese a Francia.

Llega Becket y les dice a los sacerdotes que dejen tranquilas a las mujeres. Describe cómo ha podido evadir a sus enemigos hasta ahora, pero sabe que están cada vez más cerca, dando vueltas como un halcón en espera de una oportunidad.

En soledad, Becket es visitado por cuatro Tentadores, aspectos de su yo interior. Ellos le recuerdan los placeres sensuales, la alegría del poder temporal; lo alientan a encabezar una rebelión contra el Rey y hablan del poder que tendría sobre el Rey si se convirtiera en mártir.

Las Mujeres temen y los Tentadores insisten, pero Becket finalmente logra ver el camino por delante y se compromete a seguir la voluntad de Dios.

Interludio

Catedral de Canterbury, el Día de Navidad, 1170

En su sermón del Día de Navidad, Thomas medita acerca del significado paradójico de celebrar el nacimiento y la muerte de Cristo en la misma Misa, y también acerca del misterio del martirio. Predice que éste será su último sermón y que los fieles tendrán muy pronto a un nuevo mártir, probablemente no el último.

Acto II

La Catedral de Canterbury, 29 de Diciembre de 1170

Las Mujeres de Canterbury lamentan que ni en Navidad hay paz en la tierra y buena voluntad entre los hombres.

Llegan Cuatro Caballeros que se hacen llamar “siervos del Rey”, exigiendo ver al Arzobispo. Cuando aparece Becket, le acusan de traición y otros delitos. Él niega rotundamente las acusaciones, diciendo que sólo responderá a Roma o, si lo matan, al mismo Dios. Los Caballeros se retiran, con la promesa de regresar con las espadas.

Las Mujeres de Canterbury huelen la muerte en el aire. Mientras se escucha el Dies Irae, Becket ordena a los sacerdotes aterrorizados a quitar las trabas de las puertas.

Los Caballeros entran en la Catedral y los sacerdotes tratan de apresurar a Thomas para huir del lugar. Pero él se mantiene firme, rechaza los cargos de traición, y los acusa de ser traidores de su Dios. Mientras el Arzobispo encomienda su causa al Cielo, muere por las espadas de sus asesinos.

Los Caballeros luego justifican sus acciones, alejándose mientras la gente implora al “bienaventurado Thomas” a rezar por ellos.



Translation by Ana Cecilia Martínez