En una plaza en Sevilla, un grupo de soldados y los habitantes del pueblo descansan bajo el sol. Micaela, una bonita muchacha de campo, llega buscando a su enamorado, el cabo don José. El oficial Morales le comenta que José llegará más tarde, y Micaela se retira. Durante el cambio de guardia, un grupo de niños juega a desfilar imitando a los soldados, entre quienes ahora se encuentra José. Cuando la campana anuncia el mediodía, las muchachas de la cercana tabaquería salen a fumar y conversar. Carmen es la última en aparecer; coquetea, bromea y expresa su filosofía de vida: el amor es un pájaro salvaje e indomable. José se sienta aparte, sombrío y distraído. Carmen, atraída por la actitud indiferente del cabo, le arroja una flor cuando tocan las campanas llamando a las muchachas de regreso a su trabajo. La plaza se vuelve quieta, y Micaela regresa para dar a José noticias sobre su madre. Ni bien se retira Micaela, se oye un alboroto desde la fábrica: Carmen está envuelta en una reyerta y las muchachas salen precipitadamente, discutiendo acerca de quién inició la pelea. El Capitán Zúñiga ordena a José arrestar a Carmen, pero ella resiste a sus preguntas con descarada indiferencia. Amarran sus puños mientras canta acerca de la taberna de Lilas Pastia y el posible encuentro que organizaría con José. Éste cae bajo su hechizo y afloja sus ataduras. La multitud regresa para ver cuando llevan a Carmen a la cárcel y todos aclaman deleitados cuando escapa. Arrestan a José por dejarla escapar.
Un mes más tarde en la taberna de Lilas Pastia, Carmen se une a sus compañeros en un canto gitano y coquetea con el toreador Escamillo, el cual se jacta de sus hazañas en la plaza de toros. Cuando cierra la taberna, Carmen comenta a cuatro amigos--Frasquita, Mercedes, Dancaire y Remendado—que su amor por José no le permite acompañarlos en su próximo golpe de contrabando. Se ríen de ella y luego se esconden cuando escuchan llegar a José. Carmen canta y baila para él, pero cuando suena el toque de corneta, José se prepara para regresar a los cuarteles. Esto le fastidia a Carmen y José toma un momento para mostrarle la flor que ella le había arrojado y le cuenta lo que significó para él tenerla cuando estuvo encarcelado. Ella lo invita a acompañarla en su vida rebelde, pero él se niega. De repente irrumpe Zúñiga y provoca una pelea con José. Carmen llama a los gitanos, quienes sujetan a Zúñiga, y ahora José se ve obligado a unirse a los contrabandistas.
En su escondite en la montaña, los contrabandistas se felicitan por sus exitosas hazañas, pero José no se siente feliz entre ellos. Carmen se cansa de ver cómo José añora su hogar y se entretiene con sus amigos mientras cada uno lee la fortuna en las cartas. Frasquita ve a un apasionado amante, Mercedes a un marido adinerado, Carmen sólo la muerte. Los gitanos se retiran y entra Micaela buscando a José. Suena un disparo y Micaela se esconde. Era la pistola de José apuntando a Escamillo, quien ha llegado buscando a Carmen. Se atacan el uno al otro con cuchillos y los gitanos los separan. Escamillo los invita a todos a su próxima corrida de toros y se retira después de insultar a José, cuyos celos han llegado a límites peligrosos. Remendado descubre a Micaela y ella le implora a José que vuelva a casa. Carmen se burla de José cuando éste se retira con Micaela, lo cual lo vuelve furioso y amenazante.
La multitud se concentra en la plaza de toros de Sevilla para presenciar la corrida de toros y todos vitorean a Escamillo. Carmen está con el toreador y le asegura que lo ama. Ella espera en la plaza, aunque sus amigas le advierten que han visto a José merodeando por ahí. Carmen es fatalista; sabe que debe enfrenterse con él. Entra José y le exige a Carmen que deje a Escamillo. Pero todo ha terminado entre ella y José. Él le suplica, pero ella, en su frustración, le arroja en la cara un anillo que él le había regalado. Se oye a la multitud aclamar a Escamillo. Cuando Carmen trata de entrar a la plaza de toros, José la apuñala y cae desesperado sobre su cuerpo.
Translation by Ana C. Martínez