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Der Rosenkavalier

Acto I

Por la mañana, entrando por la ventana los primeros rayos del sol, la princesa von Werdenberg (la Mariscala), se encuentra en su alcoba en brazos de su joven amante, Octavian. El joven se esconde cuando aparece el criado moro Mohamed con un desayuno de chocolate caliente. De repente se escuchan voces fuera de la alcoba, y la Mariscala teme que su marido haya regresado de improviso. Sin embargo, el que entra a empujones es su primo, el tosco barón Ochs auf Lerchenau. Mientras tanto, Octavian, para divertirse un poco y pasar desapercibido, se disfraza vistiéndose de la criada “Mariandel”. El barón irrumpe y empieza a hablar con mucho afán acerca de su próxima boda con Sophie von Faninal, hija de un acaudalado burgués. En su enérgico discurso, el barón informa que está en búsqueda de un caballero que pueda entregar una rosa de plata a Sophie como símbolo de su compromiso. Durante la conversación, Ochs coquetea con Mariandel. La Mariscala astutamente recomienda a Octavian como portador de la rosa y le muestra una foto suya al barón, a quien le llama la atención la semejanza entre Octavian y la criada.

Pasan cada vez más suplicantes y criados a la alcoba de la Mariscala y Mariandel se escapa. Un cantante ofrece un aria sentimental, la cual se interrumpe por la discusión entre el barón y un abogado acerca del ajuar de Sophie. El barón contrata a una pareja de intrigantes italianos, Annina y Valzacchi, para encontrar a Mariandel. Cuando la Mariscala queda sola en su alcoba, se pone a reflexionar sobre el paso del tiempo y la vejez que se acerca irremediablemente. Octavian regresa y queda perplejo por el humor melancólico de la Mariscala y cuando ella insinúa que, tarde o temprano, él se cansará de ella, Octavian se marcha sin besarla. La Mariscala intenta llamarlo, pero él ya se ha alejado. La Mariscala manda llamar a Mohamed para encargarle entregar la rosa de plata a Octavian.

Acto II

En el salón ostentoso de su palacio,Von Faninal y Sophie se encuentran esperando emocionados al caballero del barón mientras que la gobernanta, Marianne, se asoma por la ventana describiendo la llegada del carruaje. Octavian entra al salón en espléndido atuendo y le entrega la rosa a Sophie, la cual acepta extasiada. Después de intercambiar unas palabras gentiles en la presencia de Marianne, los dos jóvenes se sienten atraídos el uno al otro. Aparece Ochs, horrorizando a Sophie con sus halagos vulgares antes de entablar conversación con su padre sobre asuntos técnicos referentes a la boda. Cuando Octavian abraza a Sophie, los agarran Annina y Valzacchi, quienes inmediatamente llaman a Ochs. Octavian, intentando proteger el honor de Sophie, saca su espada y lastima ligeramente al barón en el proceso. En medio de la confusión, Von Faninal se enfurece al escuchar a Sophie declarar que no se casará con Ochs. Al mismo tiempo, Octavian alista los servicios de Annina y Valzacchi. El barón calma su orgullo herido bebiendo vino. Aparece Annina, enviada por Octavian, con una carta de “Mariandel” solicitando un encuentro. Intoxicado por su propio encanto, Ochs se deleita pensando en la posibilidad de un tête-à-tête. Pero cuando se niega a darle una propina a Annina, ella toma la determinación de vengarse.

Acto III

Octavian anima a Annina y Valzacchi a ayudarle a preparar un dormitorio en un hotel lúgubre. Pronto llegan Ochs y Mariandel para cenar en privado. Cuando la falsa criada empieza a engañarlo de manera seductora, aparecen y desaparecen cabezas grotescas desde trampillas y paneles secretos, lo cual enerva al barón. De repente, aparece Annina, disfrazada de viuda llorando y proclamando que el barón es el padre de sus numerosos hijos. Llegan la policía y Von Faninal, quien hace llamar a Sophie para que desmienta las declaraciones del barón que indican que Mariandel es su prometida. Octavian, por otro lado, susurra su verdadera identidad al oído de un policía cuando aparece la Mariscala. Ella le obliga al barón que renuncie a Sophie, y lo despide. Él se marcha, perseguido por varios camareros quienes protestan su falta de pago. La Mariscala está triste por tener que renunciar a su amante tan pronto y le entrega el confundido Octavian a Sophie antes de retirarse discretamente. Los jóvenes, mientras tanto, gozan de su sueño hecho realidad. La Mariscala y Von Faninal regresan una vez más al dormitorio para despedirse y Octavian y Sophie declaran nuevamente su amor y huyen de la alcoba. A la petición de la Mariscala, Mohamed entra a buscar el pañuelo de Sophie; al encontrarlo, corre detrás de los nobles.

Translation by Daniela M. Juri